miércoles, 20 de junio de 2007

Tus viejas cartas...

Siempre me ha gustado recibir correo, del antiguo. Me gusta escribir cartas y recibir contestación. Abro el buzón. Hay muchas cosas. Recojo el montón y me voy a casa, donde echo una primera mirada a lo que ha llegado. Ya en casa, me siento en el sofá y examino la correspondencia. Y eso es todo. Suspiro y pienso que en otra época escribía y recibía cartas. Pero de las buenas, de las personales. De ésas que uno abría con la ilusión de ver el remitente escrito a mano en el sobre. De ésas en las que uno trataba de adivinar el estado de ánimo de quien te escribía mediante el estudio de los trazos de su caligrafía. De ésas, en definitiva, en las que uno veía “sentimientos”. Ahora ya casi nadie escribe cartas. El frío y siempre eficiente correo electrónico es más cómodo, más rápido y más barato. El estilo de letras “Arial 12” sustituye a la caligrafía de cada cual, y los emoticones han pasado a reemplazar a los dibujitos, a las letras silueteadas o a los caracteres personales de cada cual. El mundo ahorra papel y sentimientos gracias al dichoso e-mail. Si pensás, la mayor parte de esas cartas (enviadas y recibidas) eran de amor o desamor, sentimientos, según se mire. De las que escribiste, seguramente conservás algunas. Otras se perdieron en algún ataque de rabia o de despecho. En cuanto a las que escribí a familiares y amigos, sé de buena tinta que casi todas se acumulan en cajitas con lazo, de esas que sirven para alojar recuerdos hermosos. Algo es algo. Quizás todas esas cartas, puestas una detrás de otra, sean el mejor autorretrato que pueda hacerme jamás. Por eso a veces siento no conservar una copia. Ya no escribo cartas así, y tampoco las recibo. Lo que antes eran escritos románticos ahora son correos absurdos, que seguramente encuentran cobijo en la papelera después de que unos ojos terminen su lectura.
Rousseau decía que las cartas se escriben sin saber qué se va a decir y se terminan sin saber qué se ha dicho. Y eso es lo que me ha pasado a mí con esta nota.

Estampillas argentinas del recuerdo (1)
Estampillas argentinas del recuerdo (2)