Vamos a la "tanda": Pilas "Eveready"
Gracias al aporte del programa "La mejor publicidad del mundo" del canal televisivo argentino TN. Te invitamos a descubrir nuestra sección especial: Las publicidades de "El Clan de la Nostalgia"
LO MEJOR DEL POP Y EL ROCK DE LOS AÑOS 50', 60' y 70'. CONDUCE: JORGE MERCANTI (MISTER GEORGE). SABADOS DE 18:00 A 21:00 (HORA ARGENTINA) DESDE POSADAS MISIONES PARA TODO EL MUNDO. TELEFONOS: (03752) 451-900 y 455-230. Ganador de los Premios "Lanín" (2007) y "Dorado" (2007) como "mejor programa de música del recuerdo" de Argentina. Finalista concurso "Intel" (2007) como "mejor weblog de Música y entretenimientos". Nominado premios BOB's (Best of the Blogs, 2006) como "mejor weblog en español".
El adolescente se quedó extrañado frente al televisor: de allí salía, en farragoso blanco y negro, un billar. Era 1972. Y un país incierto que orillaba la tragedia y la pantalla, hasta entonces, era propiedad de sucesos ajenos: la gomina de Fontana, aventuras extrañas de un Far West con grandes chaparrales, la dicción de Pinky que no solía escucharse muy a menudo en el barrio, el personal cortito de Karadagián, los deslices de cintura de la Lechuguita Faiad y los partidos de los viernes a las 20.50 que, si no se había nacido en Buenos Aires, se jugaban en estadios más épicos que reales.
La ciudad como gran escenario y hasta la audacia de personajes reconocibles -el taxista tenía un hermano posiblemente muerto en la clandestinidad política- pero, claro, se trataba de una telenovela. Y la condición obvia, la historia del muchacho humilde enamorándose de la chica rica y doble apellido -Mónica Helguera Paz-, conformaba la trama indeleble y clásica. Una joven maltratada, además, como debía ser en la historia del folletín por una madrastra sin compasión: la Odile de Dorys del Valle.
El ciclo iba en Canal 13 en un horario que aún hoy resulta emblemático en la televisión: martes, 22 horas. "Era tan otro tiempo que Goar Mestre, el dueño de la emisora, nos tuvo paciencia", dice Migré. Es que los primeros capítulos desenfocaron al público, estuvieron cerca de convertir el programa en un fracaso. A los dos o tres meses, lograron quince puntos y la resistencia. "Y después, durante dos años, no bajamos de cuarenta. Es más, los cincuenta puntos de rating eran una medida posible", apunta el autor. Sucedían disturbios en torno a eso. En la telenovela, Rolando leía -en medio de una conmoción exagerada- a Antoine de Saint Exupery y El Principito se agotaba en las librerías. Citaba un texto de Mario Benedetti y lo convertía en poeta popular. El justo medio, por otra parte. Nada de escritores difíciles, ni André Malraux ni Saint John Perse, aunque Benedetti y Exupery, por otro lado, serían autores censurados unos años más tarde, cuando irrumpió la Dictadura.
Clásico televisivo de los setenta, todos los que forjaron el ciclo quedaron signados por el peso de su repercusión. "Me marcó y estoy agradecido. Aunque mucha gente crea que fue lo único que hice en mi vida", se lamenta Migré. "Cuando diez años después la gente me gritaba, por la calle, tachero o me decían, cuando me saludaban, una dirección -Quintana y Callao, por ejemplo- no lo podía creer", reconoció Satur. La telenovela, por último, generaba adeptos por otro fenómeno en vías de extinción: el culto a un oficio, cierto orgullo por ejercer un trabajo con hidalguía. Era, Rolando Rivas, un taxista que hacía gala de conocer, palmo a palmo, una ciudad que aún no se había desbordado en más de un sentido.
Respecto de sus propiedades terapéuticas, ya eran mencionadas en tiempos de Plinio, Guadencio y Galeno, entre otros personajes de la antigüedad. Por estas latitudes se utilizó el zumo de sus hojas machacadas para prevenir picaduras de arañas, avispas, abejas y alacranes. El té que se hace con sus hojas se toma como remedio para la angina, los parásitos y para calmar los dolores de vientre.
El certamen es auspiciado por la compañía Intel Corporation y contará con un Jurado conformado por diversas personalidades del mundo blogger profesional. También contará el voto de los internautas, que se definirá los diez candidatos de cada categoría y otorgará el Premio al Mejor Blog del público.
Sin embargo, otro corto publicitario de la marca electrónica dio surgimiento a un ícono sexy de la década: Adriana Brodsky. Esta publicidad de Hitachi, que ya venía con campañas osadas para la época, mostraba un partido de fútbol cargado de sensualidad. Las jugadoras, con shorcitos brillantes y mucha carne al asador, salían a la cancha cargadas de glam. Una música muy disco pop de la época mostraba a una de las estrellas que surgirían como símbolo sexual femenino: Adriana Brodsky. Sobre el final, la rubia es alzada como símbolo de victoria. Triunfo que continuaría hasta fines de la década como partenaire de Alberto Olmedo.

