viernes, 4 de enero de 2008

El FBI reabrió la investigación de un audaz robo ocurrido hace 36 años

En noviembre de 1971, un hombre secuestró un avión y pidió 200 mil dólares de rescate. Aterrizó, dejó a los pasajeros y despegó con parte de la tripulación rumbo a México. Pero en el trayecto se tiró en un paracaídas y desapareció.
El Buró Federal de Investigación de Estados Unidos (FBI) decidió reabrir la investigación de uno de los robos más insólitos en la historia de los Estados Unidos. En 1971, un solo hombre secuestró un avión y en pleno vuelo se tiró en paracaídas llevándose 200.000 dólares que había logrado obtener como rescate por los pasajeros. El hombre desapareció. Ahora, 36 años después, el FBI hizo pública información del caso con la esperanza de lograr alguna pista sobre el hecho y la identidad del cinematográfico secuestrador aéreo.
Todo ocurrió en noviembre de 1971, en la víspera del Día de Acción de Gracias, una fiesta tradicional que se celebra en los Estados Unidos.
Un hombre de unos 40 años, trajeado, con corbata negra y camisa blanca, compró un billete de avión con un documento a nombre de Dan Cooper.
El vuelo partía de Portland, en Oregón. El destino era Seattle, en Washington. Una vez en el avión, Cooper le pasó una nota a una de las azafatas.
Allí aseguraba que tenía una bomba con él. Le dijo a la mujer que sentara y le enseñó una serie de cables y algo parecido a dinamita que estaban dentro de su maletín. Luego, le exigió a la azafata que escribiera una nota para el capitán del avión, en la que pedía US$200.000 de rescate y cuatro paracaídas. En Seattle, el secuestrador dejó a los 36 pasajeros, agarró el dinero y los paracaídas que había pedido.
Cooper despegó con parte de la tripulación y dirigió la nave rumbo a México. Pero Cooper nunca llegó a destino. En algún lugar entre Seattle y Reno, el secuestrador realizó un movimiento audaz, peligroso, pero efectivo y sorprendente: se tiró del avión con un paracaídas y el dinero del rescate. Nunca más se volvió a saber nada de él.
Cinco años después, el FBI había interrogado a más de 800 sospechosos. Solo quedaron una docena que fueron descartados de a poco. El secuestrador se sacó la corbata antes de saltar al vacío, de donde los peritos lograron rescatar muestras de ADN.
La única pista más o menos firme llegó en el año 1980. Un chico encontró entonces parte del monto del rescate en el área donde Cooper se había lanzado: 5.800 dólares en billetes de 20.
Ahora, Larry Carr, un agente especial decidió reabrir el caso y el FBI hizo público el retrato dibujado del secuestrador y una imagen de la corbata que se encontró en el avión.
Según Carr, se llegó a la conclusión de que Cooper no era un paracaidista experimentado. "No habría saltado en medio de la noche, con lluvia y un viento de más de 300 kilómetros por hora, llevando tan sólo un impermeable. Es simplemente demasiado arriesgado".
Además, siempre según la investigación, Cooper no contaba con ayuda en tierra y la visibilidad en el área del salto era nula. El retrato de Cooper sería confiable, ya que las dos azafatas que estuvieron con él dieron una descripción prácticamente idéntica.
Carr confía en que las nuevas tecnologías ayuden a resolver el misterio, y sí aún está vivo, atrapar al arriesgado secuestrador.
"Quizás un hidrólogo pueda utilizar las últimas tecnologías para rastrear el dinero hallado en 1980 y averiguar donde aterrizó Cooper (...). Alguien quizás recuerde a ese extraño sujeto". (Fuente: BBC)