viernes, 27 de marzo de 2009

El Mono interminable

Planeta Redondo


A los 43 años, y con 25 como futbolista de Primera, Navarro Montoya se mantiene vigente como arquero de Tacuarembó, en la Primera División de Uruguay.

Carlos Fernando Navarro Montoya podría ser el padre de cualquiera de sus compañeros de equipo en Tacuarembó, de la primera división del fútbol uruguayo. Sucede que ahora, a los 43 años que cumplió el mes pasado, el Mono sigue haciendo lo que mejor sabe y más le gusta: atajar. Lleva 25 años de carrera desde su primer partido en Vélez, en 1984, cuando Alfio Basile le dijo lo que suelen decir los técnicos ante la inminencia de un debut ajeno: "Pibe, el domingo preparate que vas a jugar de titular". Aquel 8 de abril Vélez derrotó 1-0 a Temperley con gol de Carlos Bianchi.
Desde entonces construyó una campaña que incluyó 16 equipos de seis países: Independiente Santa Fe, otra vez Vélez, Boca, Extremadura, Mérida, Tenerife, Deportes Concepción, Chacarita, Independiente, Gimnasia La Plata, Atlético Paranaense, Nueva Chicago, Olimpo, Atlético Luján de Cuyo y Tacuarembó. Ganó cinco títulos (todos con Boca, entre 1989 y 1993).

Y su nombre ya tiene un lugar en la historia. Muy pocos futbolistas han tenido semejante continuidad. Por eso no es una osadía ponerlo cerca de Dino Zoff, el arquero italiano que a los 40 años fue el capitán del campeón del mundo en España 1982; o de Stanley Matthews, el delantero inglés que fue elegido como mejor futbolista europeo a los 41 años (en 1956) y que se retiró nueve años después. Como ellos, este colombiano de corazón y padre argentinos quiere vivir aferrado al fútbol.
Tacuarembó, también conocido como El Tacua o El Equipo de Gardel, es la consecuencia de una alianza entre 21 clubes lugareños, unificados para competir en fútbol pero sin perder su propia identidad. Fue la primera institución del Interior uruguayo en participar de la máxima categoría, en 1999. Sus colores, el rojo y el blanco, son los históricos de la camiseta del seleccionado departamental. En la actualidad, pelea por mantener su principal motivo de orgullo: el único equipo del Interior que jamás descendió.