domingo, 3 de mayo de 2009

La Copa del Mundo, en Argentina

La exhibieron en un evento del que participaron Fillol, Goycochea, Bochini y Bertoni, entre otros. El público podrá verla hasta mañana lunes. "Un sueño increíble para cualquier fanático del fútbol. Una posibilidad única para verla y tomarse una fotografía para guardarla toda la vida". Bajo esa consigna, la Copa que se entregará al ganador del Mundial de fútbol Sudáfrica 2010 llegó por primera vez a Buenos Aires. La "2010 FIFA World Cup Winner's Trophy" será exhibida hoy y mañana, como parte del acuerdo de patrocinio que la firma Sony Ericsson tiene como socio oficial con la Federación de Fútbol Internacional (FIFA) hasta 2014. Los simpatizantes argentinos podrán verla en el Sony Style de la avenida Cabildo 2070, a metros de su intersección con Juramento, en esta Capital.
"Haber ganado un Mundial fue y es todo para mí. Una sensación única, como tocar el cielo con las manos", confesó Ubaldo Matildo Fillol. El ex arquero de River y titular en la final ante Holanda en la que el seleccionado argentino se consagró campeón del mundo por primera vez en 1978 fue uno de los invitados especiales a la presentación en sociedad de la Copa justo el día en que celebra los 40 años de su debut en Primera División.
Al evento, que tuvo la conducción de Sergio Goycochea, también asistieron Ricardo Enrique Bochini y Ricardo Daniel Bertoni, otros dos de los 43 jugadores argentinos que se consagraron campeones mundiales en 1978 en nuestro país y en 1986 en México. "En realidad ahora tengo la oportunidad de poder tocarla, porque tras aquella final apenas alcancé a acariciarla", recordó Fillol. "Es cierto, Daniel Passarella (el capitán en 1978) no la largaba", reconoció Bertoni.
Por estrictas razones de seguridad, la Copa que se exhibe es una réplica. La original, diseñada en cinco kilos de oro sólido de 18 kilates por el escultor italiano Silvio Gazzaniga y producida por la firma Bertoni Milano, se guarda en la sede central de la FIFA, en Zürich, Suiza. Esta medida se tomó luego de que la Copa Jules Rimet, que se puso en juego desde Uruguay '30 hasta México '70 cuando Brasil se la apropió a perpetuidad tras consagrarse como el primer tricampeón mundial, fuera robada en 1966 durante una exhibición pública en el Salón Central de Westminster (unos días después fue recuperada cuando un perro llamado Pickles la descubrió entre unos arbustos de un jardín, frente a una casa del barrio Upper Norwood, al sur de Londres) y en 1983 de la vitrina de la Confederación Brasileña de Fútbol y fundida en un taller para ser vendido su oro en el mercado negro de Río de Janeiro. El trofeo de reemplazo fue instaurado en 1974, pero a diferencia del anterior, no puede ser ganado definitivamente ya que después de tenerlo durante cuatro años, los campeones del torneo reciben una réplica (similar a la que se exhibe en Buenos Aires) con baño de oro en lugar de uno de oro sólido.